A-Me gusta cada día más, sí.

B- ¿Siii? Pero si decías que esa persona no era para ti, que no teníais nada en común, bueno imagino que os vais conociendo y te va atrayendo cada vez más.

A-Bueno…hace unos días que no hablamos…está distante.

B-Ah, ya…

NIÑO HERIDO: No es que me enamores, incluso pensaba no volver a llamarte pero…te adelantaste y me siento rechazado, y ahora he de volver a conquistarte por el simple hecho de que esta herida deje de doler, me recuerdas al dolor que me provocaron papá y mamá cuando me sentía rechazado por ellos.

(Los grandes seductores, suelen ser personas que vivieron en la infancia un rechazo que les lastimó profundamente, un intento de llenar el vacío de la infancia)

B-Pero lo que no entiendo es porque se ha distanciado, te miraba de una forma especial.

NIÑO HERIDO: Abandono antes de ser abandonado, pues, como no merezco nada bueno va a ocurrir de todas formas

A. ¿Oye y tú? Llevas mucho tiempo sin pareja, ¿Ya te toca no?

B. ¿¿Yoo?? ¡¡Estoy muy bien así!! me da pereza pensar en una relación de pareja, ya sabes, te acostumbras a hacer lo que quieres, ser independiente, tener tu propio espacio, además no tengo tiempo ahora mismo, trabajo mucho… bueno tengo mis pequeñas historias, pero nada serio.

NIÑO HERIDO: Sí, me gustaría una relación de amor, a veces me siento solo, pero desconfío, en pareja me han hecho demasiado daño, en la infancia también me lo hicieron, y no quiero que vuelva a ocurrir, no me vuelvo a arriesgar, si alguien me gusta de verdad me entra el pánico y huyo.

Una añoranza del alma, grabada a fuego, junto con mensajes contradictorios, desde nuestro psiquismo, de cortar, interrumpir y aniquilar, eso que no se soporta porque es peligroso; el amor verdadero, el que exige abrir el corazón.

¿Solución? SIEMPRE.

Si vamos a ese niño interior y resolvemos enfrentar, ver y escuchar, con cariño y amor, las heridas de las que llevamos huyendo toda la vida, el tema comienza a resolverse y al corazón le salen alas, que nos permiten levantar el vuelo hacia un lugar donde se respira mejor.

Porque si no resuelves tu conflicto interno, seguirás viviéndolo, solo cambiará la persona que lo comparta contigo, el maestro que te muestre lo que has de sanar, no podemos cambiar a nadie, pero sí a nosotros mismos,

TODO SE PUEDE SANAR ¡¡ADELANTE!!

M.JOSÉ CABANILLAS