¿Qué me ha aportado mi crecimiento personal y espiritual?

Comprensión.

Entendí que el perdón, aunque nadie nos haga (son maestros no verdugos) es el proceso más hermoso y liberador que existe.

Entendí que la apertura del corazón es posible si ya no hay miedo a que te lastimen.

Entendí que hemos de eliminar lo que no nos pertenece, lo que proviene de fuera, caminaremos más ligeros.

Entendí que cuando quieras luchar por la “justicia” la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno  mismo, esta es la primera y más importante

Entendí que no necesito que nadie me cuide y me proteja, ya me cuido yo, pero también me permito recibir ese cuidado cuando me siento triste, vulnerable o incluso ¿por qué no? cuando me siento feliz.

Entendí que cuando estás en conexión con tu esencia tienes una intuición especial y tu sentir nunca se equivoca, puedes desconfiar de todo menos de lo que te diga tu corazón.

Entendí que todo es aprendizaje y que cada encuentro, cada suceso, encierra un significado, porque detrás de cada problema hay un regalo escondido, sí, muy escondido a veces, pero está, y si al principio no lo ves es humano que te quejes, pero en cuanto puedas…cambia de dirección.

Entendí que la comprensión nace de la humildad, no del orgullo de saber y que el conocimiento te libera del miedo.

Entendí que todos tenemos miedos, inseguridades…pero has de dejar de pensar en ellos, dejar de alimentarlos  y pasar a la acción.

Entendí que detrás de un gran deseo hay siempre un gran talento.

Entendí que la alegría interna te posee sin ningún motivo aparente, viene de tu alma, no del exterior.

Entendí que tenemos mucha ayuda ¿la más hermosa?, esas almas afines que nos encontramos en este gran teatro que es la vida y que nos van mostrando el camino.

Entendí que la prosperidad una vez conquistada nunca te abandona, solo tienes que desear conquistarla, sentirte merecedor…y no tenerle miedo.

Entendí  que la paciencia es importante porque todo llega cuando tiene que llegar, ni un minuto antes, ni un minuto después, primero un paso, luego otro, no te vayas a caer…

Entendí que no hay que confundir un impulso mental con el sentir que viene de tu alma y que te intenta guiar.

Entendí que todos hacemos lo que podemos en cada momento y hay que ser respetuosos con el proceso de cada uno y no entrometernos en su vida.

Entendí que das uno y el Universo te devuelve diez.

Entendí que las personas más cercanas a nosotros son grandes espejos y estamos juntos para vivir los mismos procesos (o si en algo vas un poquito más avanzado es para que tú les muestres el camino)

Entendí que las mujeres debemos emplear nuestra energía masculina cuando es necesario hacerlo, pero donde realmente nos gusta descansar es en nuestra energía femenina, en nuestras emociones, en nuestra sensibilidad…

Entendí que lo que paso pasó y hay que dejar de darle fuerza con nuestro pensamiento y palabra, para que se pueda cerrar la herida y no abrirse nunca jamás.

Entendí que la vida siempre juega para ganar y es necesario soltar, no controlar.

Entendí que las señales son muy claras y el camino directo a nuestros sueños, déjate guiar…

Entendí que mucha de nuestra fuerza viene de amarse a uno mismo, y mucha de nuestra debilidad de lo contrario, amate, acéptalo todo de ti, tus luces y tus sombras, todos las tenemos.

Entendí que en ocasiones es necesario poner límites pero desde la dulzura, el amor es la fuerza más poderosa que existe.

Entendí que los buenos amigos son un regalo inmenso para agradecer cada día, gracias.

Entendí que tengo mucho que agradecer y cuanto más agradezco más bendiciones obtengo.

Entendí que hay que aprender a dar, cuando te surja, sin forzar, pero a veces nos cuesta más aprender a recibir, todo es cuestión de práctica.

Entendí que me siento muy bien cuando bendigo en vez de juzgar y además dejo de atraer problemas.

Entendí que sí, en la vida hay malos días, problemas, contratiempos, dolores y angustias…pero hay algo que puede cambiar ante las adversidades, tu actitud.

Entendí que la vida tiene mucha más fantasía que nosotros y es una sorpresa maravillosa, es un juego divertido, un poema de amor romántico, un cambio constante siempre a mejor, una obra de teatro… y tú eliges si la representación teatral que eliges ver es un drama o una comedia.

Entendí que este gran escenario que es la vida lo puedes decorar a tu gusto, porque creer es crear.

Y cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cual recorrer, respira, siéntate y aguarda con confianza…la respuesta llegará, siempre llega.

M.JOSÉ CABANILLAS