En este gran teatro que es la vida, las situaciones se van creando a base de atracciones y rechazos: ciertas vibraciones energéticas atraen determinadas personas y circunstancias, y jamás se cruzan con otro tipo de personas que simplemente no llegan a interferir en la trama.

Dentro de este gran teatro, cada “culebrón personal” suele tener un temario central. Un tema alrededor del cual gira el enredo.

Para unos el tema central es la salud, y entonces los acontecimientos más marcados giran alrededor de enfermedades, muerte, hospitales, médicos. Para otros los sucesos se centran en problemas con la pareja: abandonos, traiciones, añoranzas, seducción, conquistas, sexo, es lo que más pesa para el protagonista.

En otros casos, la trama se basa en relaciones sociales, y aparecen dificultades en este campo: fobias sociales, dificultades de contacto, sentimientos de inferioridad, timidez, vergüenza

Los temas pueden ser varios: dificultades con el dinero o trabajo; gente que sólo vive para sentir seguridad en la parte material, amasar fortunas o por el contrario una incapacidad ilógica para ser productivo en este terreno.

También hay guiones centrados en dificultades con la familia: protagonistas atrapados en el clan familiar, familias desestructuradas, violentas o desapegadas, hijos difíciles, hermanos con las relaciones rotas.

Dentro de este temario central, van surgiendo todas las emociones posibles, que acaban siendo escollos para la felicidad y la alegría.

Las emociones difíciles y dolorosas para el personaje suelen presentarse continuamente en su guión, que teje situaciones con precisión milimétrica para que se repitan una y otra vez. Nuestra alma nos lleva a esas experiencias para que tomemos conciencia de las heridas y las sanemos, podemos hacerlo o no, libre albedrío.

Para que existan obras de teatro, hace falta que haya actores. No hay historia sin que diferentes actores representen cada uno de los papeles necesarios para formar la trama. En tu culebrón personal también hay actores. Los vamos a llamar agentes. Cada una de las personas importantes de tu vida es un agente para que tú vivas determinadas cosas y para que a su vez, el otro pueda vivir cosas concretas a través tuyo. Nadie ha surgido en tu vida por casualidad.

Son los mensajeros que tocan a tu puerta para traerte un mensaje. Un mensaje importante para ti. A lo mejor no te lo han dado con cortesía y amabilidad, pero esto también es parte de la trama, del aprendizaje. Si el cartero te trae una multa, sin duda no es una noticia agradable, ¡pero no se te ocurre ir a pegarle! Puedes recurrir la multa, pero no matar al cartero… Sin embargo, ¡en la vida es lo que solemos hacer!

Vamos a por el mensajero, en lugar de recoger el mensaje. Nos enfadamos con los portadores de nuestros aprendizajes. No solemos ser capaces de leer más allá, de ver lo que la vida nos está queriendo contar, de entender el recado que nos está enviando a través de una persona o un acontecimiento.

La energía no comete errores… La energía vibra en una frecuencia, y atrae aquello que vibra de la misma forma por tanto la vida jamás te trae algo que está fuera de tu frecuencia. Cada una de las personas que están en tu vida es un agente importante, pues estáis compartiendo experiencias vitales para tu alma y también para la del otro.

Y cada una de las personas que está en tu vida es tu espejo.

Como se dice en un curso de milagros;

”Siempre estás enfrente de ti mismo”

Y así es, porque no existe nada fuera y porque todo es una proyección de tu mente.

Cuando algo que ves en otra persona, una actitud, una característica de su personalidad que no te gusta ( y aclaro que no es solo que no te guste es que te molesta y mucho) provocándote un gran rechazo ;eso que rechazas está en ti.

El mundo te sirve de espejo para conocer las partes tuyas que están ocultas e inaccesibles, tienes aquí una herramienta muy eficaz para conocerte aunque si no sabes manejar tus proyecciones te quedarás tiranizado con ellas, intentarás cambiar tu proyección (al otro) y lo que has de cambiar ES EL PROYECTOR (a ti).

Sé que en ocasiones cuesta creer y admitir lo que estoy diciendo. Pero invito a quienes se resistan a aceptarlo, que se observen con TOTAL y ABSOLUTA SINCERIDAD, puedes engañar a todo el mundo menos a ti mismo.

¿Si no por qué habrían de enojarte TANTÍSIMO ciertos defectos o formas de conducta, si no fueran el reflejo de los tuyos?

Vernos con nuestra peor cara en el espejo de los otros nos causa mucha molestia y rabia y así solemos expresarlo.

Al recriminar y rechazar esos defectos en los demás, parecería que esas actitudes fueran lo más ajeno e impensable en nosotros (una manera de defensa psicológica ante lo que no nos permitimos a nosotros mismos). Y ciertamente que es una manera de expresar que no queremos tener dichos defectos.

Pero nuestro rechazo molesto y enojoso es señal de que AÚN ESTÁ PRESENTE, DE ALGUNA MANERA, EN NOSOTROS, si no en nuestra actividad del momento, sí al menos, como una tendencia en el subconsciente.

La proyección es el proceso de atribuir a otros lo que pertenece a uno mismo, de tal forma que aquello que percibimos en los demás es en realidad una proyección de algo que nos pertenece; puede ser un sentimiento, una carencia, una necesidad o un rasgo de nuestra personalidad.

Los puntos claves de la ley del espejo son:

Cuando algo que ves en otra persona, una actitud, una característica de su personalidad que no te gusta,( y aclaro que no es solo que no te guste es que te molesta y mucho) provocándote un gran rechazo ;eso que rechazas está en ti.

Igualmente cuando ves algo en una persona que te encanta, que idolatras… esa faceta está en ti, pon tu atención en esa faceta para que pueda crecer y utiliza la proyección para conocerte mejor en relación a tus virtudes, talentos etc…

Cada vez que pierdes los papeles ante alguien estás proyectando sobre esa persona un contenido emocional que todavía no tienes resuelto.

Ahora vamos a añadir algo de vital importancia para entender a ley del espejo, siempre que te indigna algo de otra persona hay algo que no aceptas en ella, pues es algo que rechazas en ti, pero por debajo de este rechazo, en muchas ocasiones (no siempre) hay algo más: ENVIDIA.

Hay algo que tu alma añora de lo que aquella persona concreta tiene o disfruta, a lo mejor es algo que no te atreves a expresar o hacer, o que crees no tener, su capacidad para algo o hasta su irresponsabilidad, su cultura, su facilidad para manejar a las personas, su posición social o material…pero el hecho es que algo añoras , bajo las grandes manifestaciones de rabia hay siempre una añoranza del alma, pues estas añoranzas son las que realmente nos hace sufrir , tanto en el caso del rechazo como en el de la atracción estás siendo empujado hacia ti mismo, hacia lo único que existe realmente.

Recuerdo el caso de una persona que se enfadaba mucho frente a cualquier persona que se tomase la vida “a la ligera” y además negaba vehementemente que fuese una proyección… esa vehemencia es delatora… lo que le ocurría a la persona es que muy pronto en su infancia tuvo que negar su derecho a “no hacer nada” porque en el ambiente que creció le era prohibido, proyectaba en los otros su envidia porque el mismo hubiera querido tomarse la vida con mas ligereza.

Quizá por ejemplo siento rechazo por la persona que ha dejado todo para seguir su verdadera vocación porque yo no he sido capaz de hacerlo (envidia).

O quizá siento desprecio por la persona que no es capaz de mantener el esfuerzo para lograr lo que se ha propuesto porque yo tampoco soy capaz de hacerlo. (Rechazo de algo que está en ti).

A Veces no es tan sencillo ver que te muestra el espejo, pero si estás atento y tomas conciencia de tus rechazos y tus agrados respecto a las personas que te rodean vas a ir descubriendo muchas facetas tuyas.

Cuando identifiques una actitud que te gustaría transformar tienes que practicar deliberadamente la actitud contraria, de esta forma, poco a poco la nueva programación se va arraigando en nosotros y podemos llegar a modificar esos rasgos que no nos agradan de nosotros.

Cuando tengas plena conciencia de que aquello que ves en el otro es aquello que está en ti entonces te liberarás, esto nos facilita enormemente el camino para conocernos, esto cambia todo el juego porque ahora podemos dar las gracias por tener tantos espejos, los mejores están muy cerca de nosotros y se llaman; padres, pareja, hermanos, hijos, amigos, mascotas….

Esto nos va a permitir ver a nuestro salvador en el lugar donde antes veíamos a una persona muy allegada haciendo cosas que no nos gustaban porque el único que debe y puede cambiar es uno mismo, el intento de cambiar a los otros no solo no va a tener ningún éxito sino que además es una muestra de nuestra resistencia a cambiar.

Cuando identificas a través de una persona algo que no te gusta de ti y lo cambias, ya desaparece y no te vuelve a molestar la actitud de esa persona porque sencillamente ya no hay proyección, no te provoca emociones de rechazo, ni siquiera reparas en ese rasgo del carácter, actitud etc, nos da la impresión de que ha desaparecido milagrosamente, pero no ha desaparecido somos nosotros los que hemos cambiado nuestra condición interna y como consecuencia de ello nuestras interpretaciones acerca de esas experiencias externas se reajustan.

Vuelvo a matizar que en las proyecciones el punto clave es la reacción emocional: el rechazo hacia alguna actitud de otra persona, rasgo de personalidad, o en el espejo positivo la admiración hacia una actitud, rasgo de personalidad etc…

Cualquier relación, el marido, la mujer, los hijos, parientes, amigos nos sirven de espejo, también las mascotas, y no solo las personas, tu casa hasta tu coche son un reflejo de algo que hay en ti. El cuerpo también actúa como espejo y refleja las emociones de nuestro inconsciente.

 

M.JOSÉ CABANILLAS